La riqueza de su patrimonio y el cuidado aportado a su revalorización le han valido a Angers la prestigiosa distinción de Ciudad de Arte y de Historia, otorgada por la Dirección de Arquitectura y Patrimonio. Si le gusta el estilo caballeresco, si el amor cortés no tiene secretos para usted, entonces le encantará la capital del Anjou.
Visitar Angers es recordarla, y recordarla es además evocar los tonos azulados de su pizarra.
El Castillo le hablará del rey René. El museo Jean Lurçat y la tapicería contemporánea evocarán a los liceros. Podrá cruzarse con el monumental David bajo el techo de cristal de su galería.
La catedral de estilo gótico Plantagenêt y el Tapiz del Apocalipsis alimentarán su pasión. Para vivir y recorrer el patrimonio a imagen de los museos de Arte, de la casa de Adam y de los numerosos castillos habitados de los alrededores.
Le bastará con un paseo para llegar desde la Cité a la Doutre, para vivir un ambiente animado y estudiantil o para disfrutar de la calma de las orillas del Maine.
la Doutre conserva aun hoy un encanto rural y discreto. Sus casas de entramado de madera, sus residencias particulares, sus viviendas angevinas con fachadas de piedra franca amarilla y sus numerosas zonas verdes le harán caer en su embrujo.